Licencia para engañar

Es increíble cómo se distorsionan algunos mensajes con el paso del tiempo. De una tragedia en la que murieron, o mataron, a muchos niños y niñas inocentes, hemos pasado a celebrar las bromas y a reírnos de quien caiga en el engaño. Y no es que me oponga a recibir bromas, reírse es muy sano, si se hace con buen humor y sin ofender. Pero partir de ese suceso, simplemente me choca un poco.

Aunque si lo pensamos bien, últimamente hay bromas por todas partes. O si no lo son, lo parecen. Lo de la invasión de drones ya es que lo supera todo. Las pseudo explicaciones son para reírse, por no llorar. A saber por dónde salen, pero de momento, se están pasando de graciosos. Ya no se sabe si quieren asustarnos, o hacernos reír. Yo prefiero reírme, la verdad.

Pero sinceramente, cada vez cuesta más trabajo reírse. Ya no se pueden hacer bromas de tantas cosas, que los temas son cada vez más limitados, y sosos. Y difíciles de encontrarles el humor. Eso sí, te obliga a un humor inteligente, pero es difícil, claro. No todo el mundo lo entiende o lo aprecia.

En fin, las vacaciones de Navidad es lo que tiene, una gran variedad de temas para comentar. Reuniones familiares, donde se comparten opiniones y discusiones pacíficas. Pacíficas, sí. O por lo menos, se intenta. Ya que nos vemos poco, no vamos a acabar de mal rollo. Mejor reírse.

Pues lo dicho. Feliz día de las bromas. Si te hacen, una buena risa. Si las haces, a reirse también. Y quien no se ría, ajo y agua. ¡Agilandooooooooo!


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