… dentro de unos límites sanos!

Llevo tiempo sin poder escribir nada, por falta de tiempo. El aburrimiento es un concepto para mí cada vez más lejano. Creo que en otra vida lo disfruté, pero ya casi ni lo recuerdo. Ay, qué triste.

Parece una idea equivocada, pensar que el aburrimiento es necesario, así que voy a explicarlo.

Con los regalos de reyes tan recientes, y la vuelta al cole tan próxima a ellos, imagino a tantos peques agobiados por no tener tiempo de jugar con sus juguetes nuevos. Cuando yo era pequeña, mi familia decidió pedir la mayor cantidad posible a Papá Noel, para que pudiéramos jugar durante las vacaciones. Y a los reyes se les pedían cosas para el cole, ropa, o zapatos. Claro que antes no recibíamos tantos como ahora, que en algunos casos, es una provocación cruel a la hiperactividad infantil. Y adulta, si hay que jugar con ellos, y cambiar de juguete cada cinco minutos para poder usarlos todos. Solo de pensarlo ya me pongo nerviosa.

Aunque hay refranes que no incitan a la pasividad, como el que dice que «Cuando el diablo se aburre, mata moscas con el rabo». Mal para las moscas, bien para quien no las soporta. Como todo en esta vida, dos caras de la misma moneda. Aburrirse es bueno para unos y malo para otros.

También hay quien dice que el aburrimiento es la base de la ciencia, de la curiosidad, de la investigación. Si continuamente estamos actuando, sin tiempo para pensar, no innovaremos mucho, no tendremos necesidad de cambiar lo establecido. Mientras que, si paramos a analizar lo que tenemos, quizás se nos ocurran propuestas de mejora.

Una alumna me dijo hace unos años que «no se puede estar siempre pariendo, hay que gestar». Se refería al mundo del arte, pero se puede aplicar a más situaciones. La gestación puede parecer aburrida, o inactiva, pero dentro de tu vientre o cabeza se cuece algo, se producen conexiones, y finalmente se alumbra un nuevo ser. La espera es provechosa y maravillosa.

Pero el ritmo actual nos empuja a la HIPER actividad. Ya se reclama la «slow life» para relajar mentes y cuerpos estresados. Por algo será. Vuelta a las tradiciones, a la calma, a la paciencia, si el ordenador va hoy un poco lento ¡un poco lento, esperar segundos para enviar un correo que hace poco tardaba días en llegar a su destino! pues calma. Ya llegará. Aprovecha la pausa para estirar los brazos, que se quedan agarrotaos de tanta silla. Cierra los ojos para que descansen.

Y si tu hijo se aburre del nuevo juguete, que se aburra. No le des otro. Quizás lo desarme, lo vuelva a armar, lo utilice para algo diferente, y pueda crear algo desde el aburrimiento. Qué gran ocasión para fomentar el espíritu científico, emprendedor, observador, creador. Viva el aburrimiento. Ay, cómo lo echo de menos.


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