Desde que fundamos la asociación sin ánimo de lucro Agila Espacio de Innovación Didáctica, mi madre, mi hija Yaiza y yo, allá por 2016, muuuuuuchas cosas han pasado. La mayoría, super buenas. Algún que otro contratiempo… Retos de la vida, de los que salimos más fuertes. jeje
Nuestros primeros documentos los encabezábamos con esta declaración de intenciones: «Asociación pro-Escuela Libre». Y en eso estamos, somos escuela, y somos libres. Tan solo una vez hicimos el intento de entrar en el sistema, solicitando el código de centro privado, y nos pusieron tantas condiciones, que no lo hemos vuelto a solicitar. Eso de obligarnos a construir un gimnasio cubierto, con la de porches que tenemos por si llueve, no tiene ningún sentido. En el césped de los árboles caídos se hace deporte, yoga, equilibrio, circo, hasta podemos acampar y mirar las estrellas. Actividad que esperamos iniciar el próximo verano, con nuestros estudiantes agileros, que ya son mayorcitos para pasar una noche a la interperie veraniega. Los padres también están invitados, vale.
Es un tópico decir que se nos ha pasado el tiempo volando, así que diré que se nos ha pasado aprendiendo. Aprendiendo tantas cosas, que seguro que alguna se me escapa. Acepto sugerencias en los comentarios, a ver qué más habéis aprendido vosotros.
Yo he aprendido a vivir en la naturaleza, a comer más sano todavía, de lo que produce el huerto, las gallinas, los árboles frutales. He aprendido a pasar el día en este inmenso y bello jardín y entrar en casa casi exclusivamente de noche. Por eso a la casa la llamo el refugio, y así espero que los futuros estudiantes presenciales llamen a la escuela.
He aprendido a organizar campamentos temáticos, talleres, menús para peques diversos, fiestas tradicionales, manualidades, juegos de piscina. Todo ello presencial y en verano, pero a distancia y durante todo el curso, el aprendizaje ha sido más intenso. He recordado lo que había estudiado en secundaria, y he aprendido a enseñarlo de manera globalizada. He hecho programaciones escolares con hilos conductores originales, he aprendido a escuchar a mi alumnado para captar lo que les gusta y conseguir que mis clases también les gusten. Sé que alguno se me resiste, pero en general, responden con interés y creo que también aprenden.
También hemos aprendido en Agila a crear una escuela para formar a monitores de ocio y tiempo libre, y hemos formado unos cuantos ya. La teoría siempre sacada de la normativa oficial, como la de secundaria, y con una vuelta de tuerca para adaptarnos a las circunstancias particulares. Aprendiendo juntos.
Hemos conocido familias especiales, las hemos ayudado a salir del sistema rígido y a encontrar la paz y el disfrute de aprender en casa. Hemos crecido, seguimos creciendo. De las 3 familias que comenzaron con Agila esta aventura, han pasado por Agila En Casa… Uf, podría decir que cien? Fácilmente, o más. En los últimos cursos tenemos más de 30 alumnos, así que en tantos años… Qué locura, qué alegría.
Bueno, bueno, bueno, que me pongo a recordar y pierdo el hilo. Es que para resumir diez años, no es fácil seguir un orden. Hemos tenido obras de rehabilitación y accesibilidad, obras de ampliación de corrales para tantos perros y gallinas, huertos, zonas de seguridad, fiestas también! No todo ha sido trabajo. Y el trabajo se ha ido repartiendo, jardineros, monitores, arreglos varios… También averías varias, vaya tela con las últimas lluvias. Menos mal que los temporales no nos han destrozado cosas grandes. Pero algunas pequeñas, sí.
Y lo mejor de todo, el Primer Encuentro Agilero de Familias en Casa, el pasado puente de la Constitución. Genial conocer cara a cara a nuestros alumnitos y familiares. Algunos ya vinieron en campamentos anteriores, y esperamos que vengan más en el futuro. ¡Estamos dispuestos a cumplir muchos años más! Con vuestra ayuda, seguiremos aprendiendo. Gracias.


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